Un niño = Un árbol

La capital belga plantará un árbol en el Sur global por cada bebé que nazca en Bruselas. La noticia, publicada recientemente, le ha dado la vuelta al mundo, pero… ¿Es la única ciudad que ha tenido esta iniciativa?

En muchas culturas es tradición que al nacer un niño se plante un árbol en su nombre para unirlo a la tierra, a la vez que du­ran­te el crecimiento de ambos se le inculque al niño valores en el cuidado del medio ambiente. Pero como todas las tradiciones, su importancia radica en mantenerlas. He aquí algunos ejemplos de que, en este caso, aun no se ha pedido tan sana costumbre. Bruselas ha anunciado recientemente que plantará un árbol por cada niño que nazca en su territorio, para concienciar a nivel medioambiental a la par que luchar contra el cambio climático. Y la noticia ha sido celebrada en el mundo entero.

Bruselas celebrará así cada nacimiento plantando un árbol como parte del Plan de Clima que fue adoptado por el municipio en mayo de 2018. A partir de 2020, cuando se registre un nacimiento la familia del bebé recibirá la confirmación de que se plantará un árbol con el nombre del niño o niña en un país del sur global. De esta forma, la acción adquiere una dimensión simbólica pero también práctica, pues el objetivo del plan climático abarca “planificar esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptar el territorio al cambio climático”.

Cada año, Bruselas registra alrededor de 3.000 nacimientos. Gracias a cada árbol plantado podrían reducirse hasta 13 toneladas de dióxido de carbono por año. Además de la reducción de la huella ecológica también se contribuiría a la reforestación.

Lo mismo pasa en Suiza, pero desde ha­ce ya 17 años. La localidad de Lausana emprendió entonces una campaña similar, de plantar en su territorio un árbol por cada nacimiento, que aún conserva.

En España

Vegas del Genil (Granada) informó el año pasado que plantaría un árbol con el nombre de cada niño que naciera en el municipio y, además, colocaría en él una placa conmemorativa con el nombre del pequeño, en el marco de una campaña denominada ‘Un peque, un árbol’.

La iniciativa ha sido puesta en marcha por las concejalías de Participación Ciu­da­dana y Agricultura en virtud de un acuerdo firmado con la empresa Wola Marketing, que se encarga de suministrar los plantones de los árboles, según explicó en un comunicado. La iniciativa es completamente gratuita para el ayuntamiento y es el personal municipal quien se encarga de mantener todos los árboles plantados.

“El objetivo es fomentar la natalidad y los empadronamientos en el municipio, para dar la bienvenida a los recién nacidos de una forma especial” ha dicho la concejala de agricultura, Matilde Ramiro. Pero, a la vez, es reforestar la zona, que incluye las barriadas de Ambroz, Purchil y Belicena. También Cigales (Valladolid) ha anunciado, por segundo año consecutivo, ha informado recientemente que hará lo propio. Esta iniciativa de la Concejalía de Medio Ambiente da la posibilidad de plantar un árbol a los padres de todos los niños nacidos y empadronados en la localidad entre los años 2017 y 2019. Además de plantar el árbol elegido por ellos mismos junto a hermanos y abuelos cada uno irá acompañado de una placa de madera realizada por el Ayuntamiento con el nombre del niño y su fecha de nacimiento.

En Australia Pero, afortunadamente, la iniciativa belga no es la única de la que se tiene re­gistro. Australia se ha propuesto plantar 1.000 millones de árboles para luchar contra el calentamiento global. La iniciativa va incluso más allá del na­cimiento de un bebé. La vasta campaña va destinada a cumplir los objetivos climáticos establecidos por el Acuerdo de París, que pretende reducir para 2030 las emisiones en un 40% con respecto a 1990 con el propósito de no superar mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5º C.

 

Reconoce tu árbol

La astrología celta dice que todos tenemos un árbol según la fecha de nuestro cumpleaños. Gracias a esta tradición, no es necesario nacer en Bruselas, o en… para tener un árbol. Los celtas dicen que nuestro árbol tiene valores y características que en general corresponden a nosotros mismos. Señala que el centro del universo es el bosque y sus horóscopos son los árboles, que representan un símbolo de vida. 21 árboles en concreto, los cuales representan un tipo de persona, con un carácter y unas cualidades distintas los unos de los otros. Los 21 árboles del horóscopo celta están asociados a una época del año y sirven de protección a cada persona. Hay dos árboles para los equinoccios: el Olivo para el equinoccio de otoño del 23 de septiembre; y el roble para el equinoccio de primavera del 21 de marzo. De igual manera, hay dos árboles para los solsticios: el Abedul para el solsticio de verano del 24 de junio; y la Haya para el solsticio de invierno del 22 de diciembre.

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