“Que la gente sea feliz y no tenga necesidad”

Entrevista con María Ángeles Morago, voluntaria coordinadora de Cáritas Parroquial de Arganda del Rey

por Goyo Ybort

Como lamentablemente mandan los tiempos, el equipo de voluntarios de Cáritas Parroquial de Arganda del Rey (con origen en la Parroquia San Juan Bautista) se halla a pleno rendimiento, incluso duplicando la atención a las personas que precisan de ayuda.

Cáritas Parroquial de Arganda cerró el mes de enero de 2020 prestando atención a 102 familias (279 personas). En febrero fueron 136 (385) pero llegó el inesperado marzo, y con él 155 familias (425 personas) que demandaron ayuda, de las que 20 eran nuevas en las dependencias. Abril, consecuentemente, trajo mayor necesidad, de manera que hasta 63 nuevas familias solicitaron apoyo, llegándose a un total de 163 conjuntos y 493 personas.

Tras los datos locales, sólo en los 10 primeros días de mayo se ofreció ayuda a 104 familias, de ellas 52 nuevas, alcanzando en ese primer tercio del mes a 307 personas.

 

La adversa situación, sanitaria, social y económica, que atravesamos ha movido a más voluntarios y a la consecución de mayor cantidad de alimentos.

Para pulsar la magnífica labor de ese equipo y valorar la negativa actual situación, hemos entrevistado a María Ángeles Morago, voluntaria coordinadora de Cáritas Parroquial de Arganda.

¿Desde cuándo lleva funcionando Cáritas Parroquial de Arganda y cuál fue su misión original?
“Más de 50 años. El objetivo es ayudar al que lo necesite, desde siempre en lo que más en alimentación”.


¿Quiénes forman parte de Cáritas Arganda?
“Actualmente, formamos un grupo de 32 personas, con 26 nuevos voluntarios, que operamos desde el despacho existente. Algunos, además, siguen trabajando desde casa, realizando el seguimiento telefónico a personas, para ver cómo están.

Antes de la pandemia, llevábamos ropero, cursos de geriatría, búsqueda de empleo y entrega de alimentos. Ahora, lógicamente, está más focalizado en el alimento”.


¿Se precisan voluntarios?
“Se podría decir que hay lista de espera ahora mismo, pues hay que tener sustitutos. Siempre tenemos gente que puede ayudar en cualquier momento. Yo digo que tenemos suerte y corazón de la gente. En estos meses ha sido impresionante la reacción de las personas”.


¿Qué fórmulas de voluntariado admite la organización?
“Como he anticipado, tenemos un taller de geriatría, que lo lleva una enfermera jubilada, y que dan sus clases (María Luis y María Jesús) por trimestres, y que suele derivar en trabajo para personas una vez realizan el curso. En materia de empleo intervienen nuestras voluntarias, que han hecho cursos en Alcalá, y conectan con empresas que buscan trabajadores; y sí que resulta positivo a la hora de procurar trabajos. Y, también, están los voluntarios que seleccionan muy bien la ropa más útil; aunque esto ahora mismo está cerrado, sí hemos atendido emergencias”.

El alimento nos lo envían desde el Fondo de Ayuda Europeo (FEAD); si bien, una vez al año, solicitamos a supermercados”.


¿Cuándo cambió vuestro ritmo en el despacho?
“El 10 de marzo se empezó a revolucionar. El jueves 12 abrimos el despacho bajo mínimos, porque había voluntarios que no podían venir y ya había mucha gente solicitando ayuda. Y a la semana siguiente vimos que la que se nos avecinaba era tremenda. Nos dimos cuenta enseguida. Muchos voluntarios eran personas de riesgo y hubo que empezar a construir nuevo equipo, con gente más joven, algo que se logró pronto gracias a la gran tarea del párroco Antonio Herrera (San Juan Bautista). Justo acabábamos de recibir alimentos de FEAD, fue increíble. No teníamos transportista para recogerlo pero un profesional de Arganda, Roberto, lo solucionó, y en plena restricción para poder desplazarse. Además del coronavirus, teníamos muchísimos más problemas, sociales y económicos.

Ahora estamos más centrados en la entrega de alimentos, solucionar esto es nuestra prioridad”.


¿Cuáles eran antes los meses más duros para quienes reciben la ayuda?
“Quizá en navidades, aunque era bastante constante. En verano acudía un poquito menos gente”.


¿Qué tipo de personas recibían vuestro apoyo antes de marzo?
“Personas con ingresos bajos, con situación precaria, poquitos ingresos. Si tenían un alquiler alto y un salario minino, pues necesitaban ayuda. Personas extranjeras pendientes de permisos de trabajo, hasta regularizar su situación y buscar un empleo. A nosotros no nos importa la condición, ni la procedencia, ni la creencia, nunca, para ayudar a las personas. Tiene que desaparecer de entre nosotros ese sentimiento que manifiestan algunos. Todos somos iguales”.


¿Y desde mediados de marzo?
“Nuestra misión es que tengan solucionado el tema del alimento. Hay personas de todo tipo, que se han quedado sin trabajo y se han quedado sin ingresos en los dos últimos meses, jóvenes, mayores, familias pequeñas, numerosas. Se ha generalizado. Quizá la frase más repetida a diario es: yo tenía ingresos, más o menos, y los he dejado de tener, en mi casa no entra un euro. Es lo que te dice la inmensa mayoría cada día”.

¿Has sentido o sientes en algún momento impotencia?
“Eso sí, la verdad; más bien angustia por poder hacer más, por ayudar a más personas”.


¿Qué se desprende de los rostros de las personas que reciben vuestra ayuda en estos días?
“Tristeza. Hay muchísima, se palpa. La mayoría son tan agradecidos… cómo te agradecen la ayuda es muy grande. Supone un pequeño alivio que te cuenten sus cosas y les des algunos consejos, eso les ayuda y reconforta. Yo es la primera vez que noto que en España falta alimento, ves que no hay”.


¿Cuáles son vuestras necesidades actuales?
“Alimentos, aunque todo el mundo se ha volcado con nosotros. La gente va respondiendo. Lo que necesitamos y pedimos es que se ayude a estas personas a solucionar los problemas administrativos, que les solucionen el cobro, es necesario. Se ha abierto una cuenta para que las personas que puedan ayuden y están respondiendo muy bien. Ayuda mucho poder publicarlo en redes sociales porque genera una rápida respuesta, siempre hay alguien dispuesto”.


¿Qué te ha llevado a ser voluntaria?
“Me encanta, con todo mi corazón. Mi familia lo es, lo he mamado. Siempre digo que mis voluntariados me han dado más de lo que he dado yo. Me reconforta ayudar a los demás, sin que, desde luego, se traduzca en que lo hago por esto”.

¿Cuál es tu sueño como voluntaria y como persona?
“Como voluntaria en este trabajo, es que nunca me necesitasen, ni a mí ni a nadie; que no nos necesiten en el mundo, porque la gente tuviese sus necesidades básicas cubiertas. Me encanta que la gente sea feliz, es mi máxima. Si hay felicidad y hay amor, es perfecto”.


¿Cómo se puede colaborar con Cáritas Arganda?
“Ingresando en la cuenta, ayudándonos con alimentos, estando atentos a periodos de necesidad, a través de Facebook de la Parroquia San Juan Bautista”.

Bajo el lema “Ahora más que nunca, ayuda con corazón. Ayuda a Cáritas, para que podamos ayudar”, en el despacho de Arganda del Rey se atiende prácticamente al doble de personas, rozando el medio millar en abril, que antes de esta crisis.

El movimiento es tan activo y solidario que no se ha llegado a la escasez, cuando faltan alimentos, como ocurrió recientemente, aparecieron las donaciones de particulares y empresas para evitarlo. También gracias a las donaciones de carácter económico se pudieron comprar productos que escaseaban en momentos puntuales. Donaciones importantes de algunas cofradías como Soledad, Santiago, San José, San Roque, y la promesa de gran donación de Mercadona, gestionada por el Ayuntamiento, permiten seguir abordando semanas en óptimas condiciones.

La gestión de atención al público de lunes a jueves por la tarde -se ha doblado el horario de apertura en este tiempo- comienza por una llamada al 91.870.00.48, para asignar hora y evitar esperas (el tiempo medio de espera actual es de unos 16 minutos) y aglomeraciones. También para la donación de cantidades de alimentos superiores a 4 bolsas existe el teléfono de contacto 644.38.72.74, a fin de gestionar con agilidad esa entrega.

 

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