Yúnior García: «En ‘Jacuzzi’ represento el hecho de que los cubanos, a pesar de nuestras diferencias, tenemos que convivir en el mismo espacio»

El escritor y dramaturgo cubano Yúnior García Aguilera presenta en Alcalá de Henares su obra Jacuzzi (2017) cuya puesta en escena le valió el Premio Villanueva de la Crítica. Las funciones tienen lugar los días 11 y 12 de noviembre en el Corral de Comedias.

Yúnior nació el 12 de agosto de 1982 en Holguín. Es graduado por la Escuela Nacional de Arte en la especialidad de actuación y por el Instituto Superior del Arte en la especialidad de dramaturgia. Se ha desempeñado como director artístico y realizador. En esta entrevista ofrece las pistas de lo que representa su obra más destacada, Jacuzzi:

  • ¿Cuándo y en qué circunstancias fue escrita Jacuzzi?
  • Fue escrita en el año 2017, a raíz de una experiencia personal que tuve en la ciudad de Holguín. En una asamblea de jóvenes artistas lancé 15 preguntas que  fueron muy molestas para el régimen, para el poder. A partir de ahí, tanto la seguridad del Estado, como las autoridades culturales, comenzaron a acosarme. La amenaza de una censura comenzó a rondar sobre nosotros y decidí convertir esa experiencia en una obra de teatro. Jacuzzi es autoficción en parte pero, al mismo tiempo, también quería hablar sobre la amistad, sobre  el hecho de que los cubanos, a pesar de nuestras diferencias, tengamos que convivir en el mismo espacio.
  • Los tres personajes: Susy, Pepe y Alejandro, representan tres miradas sobre la realidad cubana. ¿Yúnior se identifica con alguno de ellos? ¿O son tres verdades que coexisten en el tiempo?
  • Cuando se habla de temas tan complejos, en una realidad tan polarizada como la actual,  cuando se habla de política en el arte, siempre se corre el riesgo de panfleto. En Jacuzzi queríamos evitar eso. Queríamos presentar la complejidad del asunto desde visiones propias de los personajes  que integran la obra. O sea: los tres personajes representan tres miradas hacia la realidad cubana y su contexto, y no me interesaba el que una posición tuviera más fuerza que las demás, sino que estas tres visiones chocaran de manera auténtica, de manera real , sobre el escenario, y que cada personaje pudiera expresarlo desde la verdad, no desde la pose, no desde la manipulación, sino desde lo que realmente opinan sobre la realidad de su país. Por supuesto, en los  últimos años la situación se ha vuelto más compleja, y es por eso que la obra  ahora, para este estreno en Madrid, ha tenido una especie de re-escritura, donde de alguna manera contextualizamos el espectáculo. Pero sigue siendo prácticamente la misma obra que se estrenó en Holguín en el año 2017. Sigue siendo una realidad a varias voces, siguen siendo  varias miradas sobre un mismo punto y se sigue buscando el equilibrio de esas miradas, aunque la realidad por sí sola resulta aplastante.

  • ¿Por qué en un jacuzzi? ¿Tiene algún componente simbólico?
  • Una de las características de vivir en dictadura es el abuso de la metáfora,  y también el evitar llamar las cosas por su nombre, empleando eufemismos. Por eso, por ejemplo, la crisis de los noventa nunca se llamó “crisis”: se llamaba “periodo especial”. Los cubanos también hemos aprendido a llamar a las cosas por el nombre de la marca. Es decir: la propia escasez, la propia dificultad para encontrar una diversidad en el mercado, ha hecho que algunos productos pierdan su verdadero nombre y asuman el nombre de la marca. Por ejemplo: en oriente es común que las personas llamen “Cubalse” a las bolsas de nylon, o “Crayolas” a las ceras para colorear, o “Fab” al detergente. Y en este caso, el hecho de llamarle “Jacuzzi” a una simple bañera refleja la aspiración del personaje Susy por alcanzar una vida un poco más próspera, alcanzar una vida que le proporcione un poco más de satisfacciones personales. Por eso me parecía que el hecho de llamarle “Jacuzzi” a una bañera, y el hecho también de que el agua estuviera presente,  era toda una metáfora válida para hablar sobre el tema Cuba. Uno de mis maestros, Virgilio Piñera, en el poema La isla en peso decía “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Y el elemento del agua ha estado muy presente en mis últimos espectáculos. En Jacuzzi está el agua todo el tiempo, pero también en Hembra, una obra que pudimos estrenar en La Habana antes de salir y que ocurría durante un huracán: todo el apartamento donde se desarrollaba la trama estaba lleno de agua. Es decir: el agua, en mis obras, tiene ese elemento virgiliano, ese elemento de  la maldita circunstancia que nos rodea. Pero el elemento Jacuzzi también puede simbolizar la isla, el espacio común, un espacio donde, a pesar de que no pensemos igual, de que tengamos diferencias irreconciliables, es un espacio común en el que  tendremos que aprender a convivir algún día.

  • ¿Cuál es el mensaje último que Jacuzzi quiere transmitir?
  • Jacuzzi, además de ser una obra política -profundamente política y de denuncia-  es también un espectáculo sobre la amistad, sobre las relaciones humanas. Los tres personajes acaban prácticamente destrozados pero, a pesar de sus diferencias casi irreconciliables, acaban compartiendo un último cigarrillo dentro de la bañera. El hecho de que termine así, de que esas tres posiciones terminen en el mismo espacio, es también una visión un poco optimista sobre lo que yo mismo quiero para el futuro de mi país: un país verdaderamente inclusivo, un país democrático, un país que respete la diversidad. Un país libre, donde ninguna opinión sea censurada, donde cada cual tenga un espacio de participación, donde podamos decirnos las verdades en la cara sin necesidad de que te excluyan del espacio común. Entonces, ese hecho de que terminemos los tres personajes dentro de la bañera, también es una especie de imagen de esa Cuba que yo sueño y de esa Cuba que soñamos muchos: una  Cuba donde quepamos todos, sin necesidad de excluir a nadie.