El arte de La Tremendita estará este sábado en el Café Berlín

Continúa el Festival Flamenco de Club del Café Berlín, que este sábado 23 de noviembre contará con la presencia y el arte de Rosario La Tremendita, una artista en toda regla, con un talento desbordante y una verdad que defiende contra viento y marea. Para conocerla un poco más la hemos entrevistado en exclusiva.

La Quincena: Este sábado te presentas en el Café Berlín, en la III edición del Festival Flamenco Club

La Tremendita: A mí me encanta ese espacio y lo que el Berlín hace posible, que junta a unos músicos y a unas personas maravillosas, que ahí se vive el arte muy cercano porque es un espacio que invita a que el arte se viva desde muy cerca, así que me hace mucha ilusión, vamos con muchas ganas, además me gusta mucho la programación de este año y me siento súper afortunada de formar parte del festival y de poder tocar el sábado.

L.Q.:: ¿Cómo te defines?

L.T.: Como una mujer luchadora, inquieta, con ganas de vivir, fuerte pero también débil a la vez y muy sensible. Necesito de las energías que tengo al rededor para poder fluir. Pero sobre todo soy luchadora, con capacidad de esfuerzo y de querer crecer y evolucionar constantemente como persona.

L.Q.: Dices en tu página web que «Lo jondo es congénito, pero la inquietud es adquirida», Háblanos de esa infancia y esa pasión heredada de esa casa de artistas de la que vienes.

L.T.: Yo de pequeñita estaba rodeada de música. En mi casa siempre se ha cantado y se ha festejado todo, hasta lo malo se festejaba, entonces yo me he criado en una casa con muchísimo ruido, con muchísima música y siempre quería estar con los mayores y como niña que estaba rodeada de mayores, yo era muy «sabionda», quería saberlo todo. Siempre estaba en casa con mis padres y mi hermano, haciendo música con mi guitarra en la mano, en el medio del salón, porque yo quería tocar siempre en el salón. Entonces he sido una niña que he dado mucha guerra y no me he callado nunca, ni debajo del agua. Pero sobre todo he sido una niña libre y feliz que ha crecido en un entorno donde se le ha inculcado el arte.

L.Q.: ¿Y la inquietud, dices que la adquieres, pero ¿cómo?

L.T.: La inquietud se va adquiriendo por el camino, conforme va entrando en el arte que comienza como un juego, luego se convierte en tu profesión y luego te rodea de personas maravillosas, de pedazos de artistas que te abren la mente, que te ayudan a crecer y te muestran cosas maravillosas, es imposible no llenarse de inquietud, de intriga por seguir aprendiendo y seguir creciendo y la necesidad de seguir conociendo.

L.Q.: Tienes 35 años y 30 de carrera musical. ¿Cómo se lleva eso?

L.T.: Mi primera actuación fue a los 5 años y desde entonces no me he bajado de los escenarios. Es maravilloso porque el escenario es mi casa, pero por otro lado te das cuenta de que tienes 35 años y la mayoría de la gente ha terminado su carrera, su máster y están empezando ahora y tú tienes ya 30 años de carrera y a veces pesa porque es una lucha constante y empezar tan pronto desgasta un poco porque te tienes que levantar todos los días a bregar con una profesión que no es fácil, que no te la regalan y no es solo cantar ni tocar, es toda una gestión empresarial muy grande que agota. Pero lo bueno de ser una «yonkie» del escenario es que en cuanto te metes un «chute», se te quita todo. Entonces yo me subo al escenario y me bajo y tengo fuelle para unos meses más de lucha.

Lo que tratamos es de poner la verdad de cada uno

L.Q.: Tú último disco, Delirium Tremens fue muy especial, cuéntanos más sobre ese trabajo.

L.T.: Se trata de un disco que se grabó en un día con público, en directo, lo que pasó ese día quedó grabado en el disco. Yo creo que aquí todo está hecho y lo que tratamos es de poner la verdad de cada uno. Y yo tenía muchísimo miedo porque era una gran inversión en todos los aspectos porque yo hago la producción ejecutiva, artística y emocional así que era un reto súper grande, del que no me arrepiento y del que estoy súper orgullosa.

L.Q.: Has dicho que tratas de poner la verdad de cada uno, ¿cuál es la verdad de La Tremendita? 

L.T.: La verdad de La Tremendita es la que muestro en el escenario, en la vida diaria, tomándome un café contigo. Yo soy una persona súper visceral y eso es lo que muestro en mis trabajos porque como diría Camarón «yo me rompo la camisa» para todo. Si no me la voy a romper, no lo hago. Y yo creo que eso debería hacerlo cualquier persona en cualquier cosa que haga porque si no se rompe la camisa, no es de verdad y si no es de verdad el de enfrente no lo recibe, entonces yo creo que yo puedo gustar más o menos en mayor o menor medida, pero mi verdad es la que es y la muestro tal cual y eso me deja tranquila.

L.Q.: ¿Cuál es tu mensaje para las nuevas generaciones que quieren dedicarse a la música? 

L.T.: Que se centren en lo que quieren hacer, en su verdad. Porque esta profesión está muy dispersa y mezclamos la música, la cultura y el arte con el entretenimiento y para mí es muy importante centrarse. Porque hoy en día a veces gusta más el photocall que mostrar lo que haces verdaderamente bien. Tengo la sensación de que a veces no es tan importante desarrollar bien lo que haces, como mostrar en otros lugares eso que haces. Entonces es importante que si quieres ser carpintero seas el mejor carpintero. Todo lo demás es un añadido. Pero lo más importante es mucha dedicación y mucho amor, sobre todo mucho amor. Y hay que echarle todas las horas del mundo.

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